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Papel y digital a la vez: quién sigue necesitando la carta impresa y cuántas tener

El papel no sobra en ningún restaurante. La pregunta es para quién es, cuántas copias hacen falta, en qué formato y cada cuánto se reimprime, para que nunca diga algo distinto que el móvil.

Ningún restaurante que se haya pasado a la carta digital ha tirado todas las de papel, y está bien que sea así. Lo que cambia es el papel que cumple cada una. Antes, la carta impresa lo era todo; ahora es la carta de quien no va a usar el móvil, y eso permite tener menos, más baratas y mejor pensadas.

Cómo sacar el PDF y ajustarlo está explicado en el PDF de la carta, paso a paso. Este artículo va de lo anterior: para quién es el papel y cuánto papel hace falta.

Quién sigue necesitando el papel

En casi todos los locales hay cinco situaciones en las que el papel gana:

  1. El cliente mayor o quien no se maneja con el móvil. No hay que convencerle: se le da la carta y ya está.
  2. La mesa al sol, donde la pantalla del móvil no se ve.
  3. La puerta o el escaparate, para quien pasa y decide si entrar sin sacar el teléfono.
  4. El móvil sin batería o sin datos, que pasa más de lo que parece en zonas con poca cobertura.
  5. La comida de negocios o la cena especial, donde sacar el móvil en la mesa queda mal y la carta impresa forma parte de la ceremonia.

Fuera de esos casos, la gran mayoría escanea, sobre todo cuando ve que el QR lleva a la carta con fotos y en su idioma.

Cuántas cartas imprimir

Antes de la carta digital, la cuenta era una por comensal en hora punta, más las que se estropeaban. Ahora la cuenta es otra:

  • Una por cada cuatro o cinco mesas suele bastar en un restaurante con clientela variada.
  • Más en locales con mucho público mayor o en zonas de poca cobertura.
  • Alguna más para la terraza, si da el sol.
  • Una para la puerta, siempre.

Que haya menos cartas tiene una ventaja que no se ve a simple vista: reimprimir cuesta poco, y por eso se hace cuando hace falta en vez de aguantar meses con precios viejos.

Qué formato

Como la carta de papel ya no tiene que llevarlo todo, se puede pensar de otra manera:

  • Un díptico o una hoja con lo principal y, al pie, el QR con la frase «Carta completa, alérgenos y otros idiomas».
  • El mantel individual, que hace de carta en barras y cafeterías y se cambia cada día.
  • La pizarra para el plato del día o la sugerencia, que no tiene que estar en ningún otro papel.

Lo que no tiene sentido es una carta impresa de veinte páginas plastificadas que costó un dineral y que nadie se atreve a cambiar.

Que nunca digan cosas distintas

El riesgo de tener las dos es que se separen. Se cambia un precio en el móvil, que cuesta diez segundos, y el papel se queda como estaba. A las tres semanas la carta de la puerta dice 12 € y la del móvil 12,50 €, y un cliente lo ve.

Se evita con una regla: el papel no se escribe nunca a mano ni en otro programa. Se saca siempre en PDF de la misma carta que ve el móvil. Así, la carta impresa es una foto de la digital del día en que se imprimió.

Cuándo reimprimir

  • Al cambiar la carta de temporada, siempre.
  • Cuando sube un plato que aparece en el papel, si el cambio es grande.
  • La de la puerta, con más frecuencia que las de las mesas, porque es la que más gente compara.

Entre una reimpresión y otra, si hay una diferencia pequeña, manda el móvil, y el equipo de sala tiene que saberlo para no cobrar un precio distinto del que ve el cliente.

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