Blog · Cartas digitales

Papel y digital a la vez: cómo hacerlo sin mantener dos cartas

El papel no sobra: hace falta para la puerta, la terraza con sol y quien no escanea. El error es mantenerlo aparte, porque entonces los dos dicen precios distintos.

Nadie que tenga carta digital ha tirado el papel. Y no debería: hace falta para la puerta, para la terraza al sol y para el cliente que no va a escanear nada.

El problema no es tener las dos. El problema es mantenerlas por separado.

Por qué dos cartas siempre acaban mal

Cuando la carta impresa se hace en un editor de textos y la digital en otro sitio, pasa siempre lo mismo:

  1. Se cambia un precio en la digital porque cuesta diez segundos.
  2. No se cambia en el documento del papel porque hay que rehacerlo.
  3. A las tres semanas, el papel de la puerta dice 12 € y el móvil dice 12,50 €.
  4. Un cliente lo ve.

Y ahí no hay explicación buena. O has subido el precio a escondidas o eres un desastre.

Cómo se resuelve

El PDF sale de los mismos datos. Se pulsa el icono de la impresora y se genera con lo que hay en ese momento en la carta.

Está en tres sitios, según lo que quieras sacar:

  • Arriba, en «Carta»: la carta entera.
  • En cada fila: solo esa sección, con lo que lleve dentro.
  • En cada menú: ese menú.

Si tienes varios idiomas, el icono los despliega y eliges en cuál. El PDF se abre en una pestaña y desde ahí lo imprimes o lo guardas.

Cómo se ve el papel

En Gestión › Ajustes › Diseño de la carta › Personalizar PDF se decide:

  • Tamaño del logo.
  • La línea de puntos hasta el precio.
  • Si sale el símbolo del euro.
  • Tamaño de letra.
  • Una o dos columnas.
  • La tipografía.

Lo de las dos columnas es el ajuste que más se nota: una carta larga pasa de veintidós hojas a la mitad.

El ritmo que funciona

  • El móvil es la fuente. Ahí se cambia todo.
  • El papel se reimprime cuando toca: al cambiar la carta de temporada, no cada vez que sube un precio.
  • Entre reimpresiones, si hay un desfase pequeño, el móvil manda y el camarero lo sabe.

Lo que ya no puede pasar es que nadie sepa cuál de los dos es el bueno.

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