Hay una manera barata de subir el ticket medio que no requiere cambiar la cocina, ni subir precios, ni formar al personal: cambiar el orden de la carta.
Y en una carta digital cuesta cinco segundos, porque se arrastra y se guarda solo.
Lo primero: la gente no lee la carta entera
Lee los tres primeros de cada sección y baja. Si la sección es larga, del cuarto en adelante casi no existe.
Eso tiene una consecuencia práctica inmediata: el plato del que más margen sacas no puede estar el séptimo. Y el que menos te interesa vender —el más barato, el que da más trabajo en cocina— no debería abrir la lista.
Lo segundo: las secciones largas se saltan
Una sección de dieciocho platos no se lee: se ojea. Y lo que se ojea, se decide por precio.
La solución no es quitar platos, es partir la sección. Las secciones anidadas no tienen límite: «Carnes» puede llevar dentro «A la brasa», «Guisos» y «Para compartir». Tres listas de seis se leen; una de dieciocho, no.
Lo tercero: los platos ancla
Si en «Carnes» tienes uno de 34 €, el de 24 € deja de parecer caro. No es un truco: es que sin referencia, el precio se juzga en abstracto, y con referencia se juzga comparando.
Poner el más caro arriba hace ese trabajo aunque no se venda ninguno.
Lo cuarto: la descripción hace más que la foto
Una foto vende el plato. Una descripción vende el plato caro.
- La descripción corta es lo que se lee en el listado: ahí va lo que lo hace distinto, no lo que lleva.
- La larga solo se ve al abrir la ficha: ahí va el origen, el proceso, el productor.
Un plato de 26 € necesita esa segunda descripción. Uno de 9, no.
Y lo quinto, que es lo que casi nadie usa
En Gestión › Analytics están los platos más vistos. Ese dato, cruzado con lo que de verdad vendes, es la mejor herramienta que tienes:
| Se mira | Se vende | Qué significa |
|---|---|---|
| Mucho | Mucho | Está donde tiene que estar. No lo toques. |
| Mucho | Poco | El precio no acompaña, o la descripción no convence. |
| Poco | Mucho | Está escondido y aun así se pide. Súbelo. |
| Poco | Poco | O sobra, o está el último de una sección larga. |
Esa tabla, mirada una vez al mes, hace más por el ticket medio que la mayoría de las cosas que se intentan.
Cómo probarlo sin arriesgar
Haz un solo cambio y déjalo dos semanas. Sube un plato, parte una sección, reescribe una descripción. Un cambio cada vez, porque si tocas cinco cosas a la vez no vas a saber cuál funcionó.
Y si no funciona, se arrastra de vuelta. Eso es lo que la carta de papel no te deja hacer: probar.
Sigue leyendo
Marketing
Traducir la carta al inglés: siete cosas que salen mal siempre
La traducción automática es buena con las frases y mala con la comida. Los siete errores que se repiten en todas las cartas y cómo se arreglan.
Marketing
Reservas: lo que la carta puede hacer y lo que no
Una carta digital no es un sistema de reservas y no debería fingir que lo es. Qué sí resuelve y cómo se conectan las dos cosas sin liarlo.
Marketing
Promociones y eventos: avisar dentro de la carta, no en un cartel
El cliente ya tiene la carta abierta en la mano. Es el único momento del servicio en que te está mirando a ti y no al móvil: aprovéchalo.
Marketing
Un evento en el local: la carta especial que se enciende y se apaga
Una cata, un concierto, una cena temática. Cómo montar la carta de ese día sin tocar la normal y sin que se quede puesta la semana siguiente.
