Un evento —una cata, un concierto, una cena temática— tiene su propia carta. Y en papel eso son hojas sueltas que alguien reparte y luego recoge.
Una sección propia, apagada
Se monta con calma, se deja apagada y se enciende el día del evento. Dos toques, y otros dos al día siguiente para apagarla.
Lo importante es que la carta normal no se toca. El evento se suma, no sustituye.
Si es un menú cerrado
Entonces no es una sección: es un menú. Precio para el conjunto y partes con lo que incluye. Y dentro, los platos no llevan precio suelto.
Es lo que hay que usar para una cena de Nochevieja, una cata con maridaje o un menú temático.
Lo que hay que escribir
Un evento tiene datos que un plato no tiene:
- Día y hora, arriba del todo.
- Precio por persona con IVA.
- Si hay que reservar y hasta cuándo.
- Qué incluye de bebida.
- Aforo, si es limitado.
Todo eso va en la descripción de la sección o en el texto al pie del menú.
El slider de eventos
Además de la sección, está el slider de eventos: aparece dentro de la carta y sirve justo para lo que tiene fecha. Se enciende dos semanas antes y se apaga después.
Esa antelación es la que hace que el evento se llene: quien está comiendo hoy es quien puede venir el viernes.
Y compartirlo
La carta es una página web, así que el enlace del evento se manda por WhatsApp y se pone en el Instagram. Y siempre dice los precios y las plazas de hoy, no las de cuando se hizo el cartel.
Lo que hay que hacer al día siguiente
Apagarlo. Un evento del mes pasado visible en la carta da sensación de sitio abandonado.
Y no se borra: se apaga. Si repites el evento el año que viene, se enciende y se cambia la fecha.
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