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Promociones y eventos: avisar dentro de la carta, no en un cartel

El cliente ya tiene la carta abierta en la mano. Es el único momento del servicio en que te está mirando a ti y no al móvil: aprovéchalo.

Hay un momento en cada servicio en que el cliente está mirando exactamente lo que tú quieres que mire: cuando abre la carta.

Dura treinta segundos y casi nadie lo usa para nada más que enseñar platos.

El banner de promociones

Es una franja dentro de la propia carta, arriba, antes de las secciones. Sirve para lo que un cartel en la pared hace mal:

  • «Jueves de arroces: 18 € por persona»
  • «Copa de vino de la casa incluida con el menú»
  • «Este mes, mejillones de la ría»

Se enciende y se apaga cuando quieras, y lo ve todo el que abre la carta, que es todo el que se sienta.

El slider de eventos

Para lo que tiene fecha: la cena de Nochevieja, el concierto del viernes, la cata del mes que viene.

La diferencia con el banner es que un evento tiene día y hora, y que la gente lo consulta antes de venir. Si compartes el enlace de tu carta por WhatsApp o en redes, el evento va dentro.

Lo que funciona y lo que no

Funciona: una sola cosa a la vez. Un banner con tres mensajes no lo lee nadie.

Funciona: que sea concreto y con precio. «Jueves de arroces 18 €» se entiende; «disfruta de nuestras jornadas gastronómicas» no dice nada.

No funciona: dejarlo puesto tres meses. Un banner que lleva ahí desde marzo deja de verse, literalmente: el cliente habitual lo salta.

No funciona: poner ahí algo que no está en la carta. Si el jueves de arroces existe, sus arroces tienen que estar creados y visibles.

Cómo saber si sirve

En Gestión › Analytics ves qué platos se miran más. Enciende el banner un jueves y mira el lunes si los arroces subieron.

Es la única forma de saber si una promoción funciona sin preguntarle a nadie. Y como cuesta dos toques encenderla y apagarla, se puede probar sin arriesgar nada.

Un aviso

Las promociones y los eventos son módulos: si no los tienes contratados, no se sirven aunque los tengas escritos. Y eso es a propósito — en la carta solo se ve lo que el restaurante tiene contratado.

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