Las plataformas de reparto funcionan y traen clientes que no ibas a tener. Este artículo no va de eso.
Va de que muchos locales no saben cuánto les queda de cada pedido, y cuando lo calculan, la conversación cambia.
La cuenta, con un pedido de 30 €
Números redondos y comisiones de rango habitual. Los tuyos serán distintos; el ejercicio es el mismo.
| Lo que paga el cliente | 30,00 € |
| Comisión de la plataforma (30 %) | −9,00 € |
| IVA de esa comisión (21 %, si no lo recuperas) | −1,89 € |
| Envases y bolsa | −1,20 € |
| Te queda antes de coste de producto | 17,91 € |
Sobre ese 17,91 € tienes que pagar la materia prima, el personal y el local. Si tu coste de producto es del 30 % sobre PVP —9 €—, quedan 8,91 € para todo lo demás.
Ese mismo pedido, servido en sala a 30 €, te deja 21 € antes de coste de producto.
Lo que no aparece en la cuenta
- El cliente no es tuyo. No tienes su teléfono, ni su correo, ni sabes cuántas veces ha pedido. Al año siguiente, si dejas la plataforma, ese cliente no viene contigo.
- El precio se infla. Casi todo el mundo sube los precios en la plataforma para compensar la comisión. El cliente lo ve, y aprende que en tu local es más barato.
- La cocina no es la misma. Un pico de veinte pedidos de reparto en pleno servicio de sala se paga en tiempos de mesa.
La alternativa no es irse, es no depender
Lo que funciona en la mayoría de locales no es abandonar la plataforma: es tener un canal propio al lado, aunque haga la mitad del volumen.
- Pedir desde la carta: el mismo QR de la mesa, o el enlace de la carta compartido por redes. Sin comisión de plataforma.
- Encargo por teléfono o WhatsApp con la carta actualizada delante, que es lo que evita el «eso ya no lo tenemos».
- Y un dato que casi nadie tiene: en Gestión › Analytics ves cuánta gente abre tu carta y qué mira. Eso es tuyo y no te lo da ninguna plataforma.
La comparación honesta
Una plataforma te trae clientes nuevos a cambio de un tercio del ticket. Un canal propio no te trae a nadie, pero no se lleva nada.
Lo sensato es usar la plataforma para lo que hace bien —descubrimiento— y llevarte al canal propio a quien ya te conoce. Y para eso hace falta que el canal propio exista y esté a la vista: en el QR de la mesa, en la bolsa del pedido y en la firma del Instagram.
Si esto te ha hecho sacar la calculadora, ya ha servido. Haz la cuenta con tus comisiones reales y con tu ticket medio antes de decidir nada.
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