Blog · Cartas de vinos

Distribuidores de vino: el catálogo que tu comercial lleva en el móvil

Un comercial de vinos entra en un restaurante con un PDF de 90 páginas y precios de hace un año. Cómo montar el catálogo como una carta digital y actualizarlo desde la oficina.

Esto no va de restaurantes. Va de quien les vende a los restaurantes.

Un comercial de una distribuidora de vinos entra en un local con un catálogo en PDF de noventa páginas, con precios de la última actualización, referencias que ya no están y añadas que han cambiado. Y lo enseña en la pantalla del móvil, haciendo zoom.

Es el mismo problema que tiene un restaurante con la carta impresa, solo que en el otro lado del mostrador.

Un catálogo es una carta con otro nombre

Todo lo que hace falta para una carta sirve igual aquí:

  • Producto con foto, nombre, descripción corta y larga.
  • Secciones anidadas sin límite: por tipo, por denominación, por bodega.
  • Varios precios en la misma ficha: botella, caja de seis, caja de doce.
  • Interruptor de publicado: la referencia que no hay stock se apaga y desaparece.
  • Y un QR que no caduca, que se imprime en la tarjeta del comercial.

Cómo se ordena un catálogo de vinos

Por donde busca el hostelero, no por donde lo tiene la bodega:

Sección de portadaDentro
Por tipoTintos · Blancos · Rosados · Espumosos · Generosos
Por denominaciónRioja · Ribera · Rías Baixas · Priorat · Jerez
Por precio de cartaHasta 15 € · De 15 a 25 € · De 25 a 40 € · Más de 40 €
NovedadesLo que ha entrado este mes

Esa tercera sección es la que más se usa y la que casi nadie pone. Un jefe de sala no busca «un Ribera»: busca un tinto que pueda poner a 22 € en carta.

Lo que va en la descripción larga

Aquí está la diferencia entre un catálogo y una lista de precios:

  • Nota de cata corta, en dos líneas, sin florituras.
  • Variedades y crianza.
  • Con qué va, en comida de restaurante y no en abstracto.
  • Cuánto aguanta abierta, que es lo que decide si el local se atreve a ponerla por copas.
  • Producción y añada, si es corta o limitada.

Las etiquetas que le importan al comprador

Además de los alérgenos —sulfitos—, las etiquetas propias son tuyas: «Ecológico», «Vegano», «Sin sulfitos añadidos», «Bien por copas», «Producción limitada», «Nuestro más vendido».

Un jefe de sala filtra por esas cuatro cosas y por ninguna más.

El comercial deja de ser el cuello de botella

Con el catálogo en un enlace, pasan tres cosas:

  1. El hostelero lo consulta cuando quiere, no cuando pasa el comercial.
  2. Los precios son los de hoy. Se cambian una vez desde la oficina y están cambiados para todos los comerciales a la vez.
  3. El PDF sigue existiendo para quien lo pida: se saca desde el icono de la impresora, a una o dos columnas, y sale de los mismos datos. Nunca dice un precio distinto que el enlace.

Y sabes qué miran

En Gestión › Analytics ves las referencias más consultadas. Para una distribuidora eso es información de compra directa: lo que se mira mucho y se pide poco tiene un problema de precio, y lo que ni se abre está mal colocado en el catálogo o sobra.

Es más de lo que sabe hoy cualquier distribuidora sobre su propio PDF.

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