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La carta de la puerta: el cartel que decide si entran o siguen andando

Es el punto con más influencia del local y casi siempre pone «Menú del día 14 €». Qué debería poner y por qué el QR de la puerta rinde distinto al de la mesa.

De todos los sitios donde se puede poner la carta, el de la puerta es el que más decisiones cambia. Y es el que peor se trabaja.

En la mayoría de los locales pone «Menú del día 14 €» y poco más.

Lo que decide alguien parado en la puerta

Tres cosas, en este orden:

  1. ¿Cuánto me va a costar?
  2. ¿Hay algo que me apetezca?
  3. ¿Tienen algo para mí? — el celíaco, el vegetariano, el que va con niños.

El cartel de «Menú 14 €» contesta a la primera y a media. Las otras dos se quedan sin respuesta y esa persona sigue andando.

El QR de la puerta hace otro trabajo

No es el de la mesa. El de la mesa lo escanea quien ya ha decidido; el de la puerta lo escanea quien está decidiendo.

Eso cambia lo que tiene que ver al abrirlo:

  • La imagen de cabecera importa mucho más. Es lo primero, y en la mesa no la mira nadie.
  • El precio tiene que verse pronto, sin bajar tres pantallas.
  • Los alérgenos y las etiquetas —vegano, sin gluten— resuelven la tercera pregunta en dos segundos.

Cómo tiene que ser el cartel

Grande. La regla: el QR mide al menos 1/10 de la distancia desde la que se escanea. A metro y medio, eso son quince centímetros.

A la altura de los ojos. No a ras de suelo ni por encima de la puerta.

Con una frase. El código solo no invita. «Mira la carta» o «Carta completa y alérgenos» hace que se escanee el triple.

Sin reflejo. Si va detrás del cristal y le da el sol de frente, no se escanea. Comprueba a la hora en que da el sol, no a las diez de la mañana.

Y el papel también

En la puerta, el papel sigue funcionando: se lee sin sacar el móvil. Lo ideal son los dos: la carta impresa con los precios y el QR al lado para lo completo.

Y como el PDF sale de los mismos datos, ese cartel se reimprime en dos minutos cuando cambia la temporada, en vez de quedarse con los precios del año pasado — que es lo que tiene hoy la mitad de las puertas.

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