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Cava de puros: una carta para lo que no se puede tener a la vista

Un humidor no se enseña abriéndolo cada vez que alguien pregunta. Cómo montar la carta de puros con vitolas, calibres, tiempos de fumada y precios que se mueven.

Una cava de puros tiene un problema que ningún restaurante tiene: el producto no se puede sacar para enseñarlo. Cada vez que se abre el humidor se pierde humedad, y el cliente que solo estaba curioseando te ha costado dinero.

Así que o hay una carta que lo cuente bien, o el camarero recita de memoria treinta referencias.

Lo que un puro necesita en una ficha

Mucho más de lo que cabe en una línea de papel:

  • Marca y vitola. «Montecristo nº 4» no es una descripción, es un nombre.
  • El calibre y la longitud, que es lo que decide cuánto va a durar.
  • El tiempo de fumada. Es el dato que más se pregunta y el que nadie pone: alguien que tiene cuarenta minutos no quiere un doble corona.
  • El perfil: suave, medio, fuerte. Y con qué acompaña.
  • El origen y la añada, si la tiene.

Todo eso entra en la descripción larga, que solo se ve al abrir la ficha. En el listado va la corta —marca, calibre y perfil— y ya está.

Y la foto aquí hace la mitad del trabajo, porque es lo único que sustituye a abrir la caja.

Los precios se mueven, y mucho

El tabaco premium sube por tramos y sin avisar, y las cartas de puros impresas suelen estar desfasadas seis meses. Cambiar un precio aquí son diez segundos desde el móvil y sale al instante.

Y un producto puede tener varios precios en la misma ficha: por unidad, por caja de cinco, por caja de veinticinco.

Lo que hay y lo que se ha acabado

Un humidor se vacía. La última caja de una referencia se vende y hasta dentro de tres meses no vuelve.

Cada producto tiene su interruptor de publicado: se apaga y desaparece de la carta, pero sigue ahí para ti con toda su ficha escrita. Cuando vuelve el género, se enciende.

Es lo que evita la conversación de «pues eso ya no lo tenemos», que en un producto de este precio deja mal sabor.

Ordenar por lo que la gente busca

Las secciones anidadas no tienen límite, así que la carta puede ir por donde el cliente piensa:

  • Por origen: Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Honduras.
  • Por fuerza: suaves, medios, fuertes.
  • Por tiempo: hasta 30 minutos, de 30 a 60, más de una hora.

Y las etiquetas propias rematan: «Edición limitada», «Añada», «Para iniciarse», «Nuestra recomendación».

El maridaje, que es donde está el negocio

Un puro rara vez se vende solo. Si tienes carta de destilados, la sección de puros puede llevar en cada ficha con qué ron o qué whisky va bien.

Y como un producto no pertenece a una carta —se crea una vez y se coloca donde haga falta—, el mismo ron puede estar en «Destilados» y citado en la ficha del puro sin duplicar nada. Si cambia su precio, cambia en los dos sitios.

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