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Hamburgueserías: los extras son el margen y la carta los esconde

Una hamburguesa de 11 € con dos extras es una de 14 €. Cómo montar la carta para que los extras se vean y no haya que ofrecerlos de palabra.

En una hamburguesería, el margen no está en la hamburguesa: está en lo que se le añade y en la bebida.

Y en casi todas las cartas, los extras están en una línea de letra pequeña al final.

Los extras, en su propia sección

«Añade a tu burger», con cada extra como producto: bacon, huevo, cheddar extra, cebolla caramelizada, jalapeños. Con su precio y con foto los que la merezcan.

Y citados en la descripción larga de cada hamburguesa: «Se le puede añadir bacon, huevo o doble carne».

Eso es venta cruzada que funciona sin que el camarero tenga que acordarse.

Los tamaños no son productos

Simple, doble, triple. Una ficha con tres precios. Y la guarnición —patatas normales, deluxe, boniato— igual: precios de la misma ficha si va incluida, o su propia sección si va aparte.

El punto de la carne

Es el dato que más se pregunta y el que menos está escrito. En la descripción corta: «Se sirve al punto salvo que digas otra cosa».

Con eso se acaban la mitad de las devoluciones.

Los alérgenos que sorprenden

Gluten en el pan y en las salsas, huevo en la mayonesa, leche en el queso, soja en muchas salsas y en las carnes vegetales, sésamo en el pan. Marcados en cada hamburguesa.

Y para lo que no es alérgeno, etiquetas propias: «Vegana», «Picante», «Sin gluten» —con la advertencia honesta si el pan sin gluten se tuesta en la misma plancha—.

Para llevar

Es la mitad del negocio en muchas hamburgueserías. Una sección «Para llevar» con lo que aguanta el viaje —y sin lo que llega mal— y el enlace de la carta en el Instagram y en el WhatsApp.

Ese canal no paga comisión, que en pedidos de 25 € es un tercio del ticket.

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