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Negocios de temporada: encender en mayo y apagar en octubre

Un chiringuito, una terraza de piscina o un local de feria no trabaja todo el año. Cómo dejarlo listo para que abrir la temporada sea encender un interruptor.

Un negocio de temporada abre cuatro o cinco meses. Y cada año, al abrir, alguien vuelve a montar la carta desde cero porque la del año pasado «ya no vale».

No hace falta.

Nada se borra: se apaga

Al cerrar la temporada, la carta entera se apaga. Las secciones, los platos, los menús. Todo se queda escrito con sus descripciones, sus alérgenos, sus fotos y sus precios.

En mayo se enciende, se revisan los precios y a trabajar. Lo que el año pasado fueron dos días de trabajo, este año es una tarde.

Lo que hay que hacer al cerrar

Cuatro cosas, y se tarda diez minutos:

  1. El banner con la fecha de vuelta: «Cerramos hasta el 1 de mayo. ¡Nos vemos en verano!».
  2. El horario, actualizado.
  3. Apagar los servicios que no van a estar —reservas, pedidos—.
  4. No apagar la carta. Quien la abre en invierno está planificando: quiere ver qué hay y cuánto cuesta.

Lo que hay que hacer al abrir

  1. Quitar el banner.
  2. Revisar los precios. Los proveedores no se han ido de vacaciones.
  3. Encender las secciones.
  4. Repasar las traducciones, si tu clientela es de fuera.
  5. Comprobar el QR físico: las pegatinas de la terraza no aguantan bien un invierno.

El QR aguanta el invierno, el soporte no

El código no caduca: el mismo cartel vale año tras año. Pero el material sí sufre.

Por eso en negocios de temporada conviene gastar en soportes decentes —metacrilato, mate— y guardarlos, en vez de pegatinas que hay que rehacer cada mayo.

Y lo que se gana el segundo año

Los datos. En Analytics tienes la temporada pasada entera: qué se miró, a qué hora, qué no se abrió nunca.

Empezar el año con eso delante es la diferencia entre repetir la carta del año pasado y mejorarla.

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