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Sidrerías: el menú de siempre y la sidra que se escancia

Una sidrería vende un menú que casi no cambia y una bebida que hay que explicar. Cómo aprovechar la carta digital donde de verdad aporta.

Una sidrería tiene una carta que apenas cambia: chorizo a la sidra, tortilla, bacalao, cachopo, queso, arroz con leche. Es lo que se espera y funciona.

Entonces, ¿para qué una carta digital? Por tres cosas muy concretas.

1. La sidra, que hay que explicar

Media clientela no sabe qué está pidiendo. Y ahí hay margen.

Cada sidra es un producto con:

  • Llagar y de dónde es.
  • Si es de escanciar o nueva expresión.
  • Nota corta: ácida, con más cuerpo, más suave.
  • Y la pregunta de siempre: cuánto es una botella y para cuántos.

En la descripción larga cabe todo eso. En una carta de papel, no.

2. Los precios, que suben con la manzana

Cambiar cuesta diez segundos, y en una carta donde el margen va justo, no arrastrar precios viejos se nota a fin de mes.

3. Los alérgenos

Gluten, leche, huevo, pescado, sulfitos en la sidra. En una carta tradicional suele estar en un cartel general, y eso no cumple: la información tiene que ser por plato.

Los menús, que es como se vende

Casi todo se vende en menú de sidrería: precio cerrado, botellas incluidas o no, para grupo. Eso es un menú: precio del conjunto y partes con lo que incluye.

Y el dato que más se pregunta va en el texto al pie: «Incluye 2 botellas de sidra por cada 3 personas».

Y los grupos

Una sidrería vive de grupos, y un grupo decide dos semanas antes por WhatsApp. La carta es una página web: se manda el enlace, no un PDF que se queda viejo.

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