Blog · Cartas digitales

Tabernas gallegas y casas de comidas: producto y precio de mercado

Pulpo, marisco y lo que entre hoy. La carta de una casa de producto cambia a diario y por eso es donde más aporta poder cambiarla en diez segundos.

Una casa de comidas con producto vive de dos cosas que la carta de papel lleva mal: lo que entra cada día y el precio de mercado.

El precio de hoy, puesto hoy

Cambiar un precio son diez segundos desde el móvil y sale al instante. Así que el percebe de hoy tiene el precio de hoy, con su número.

Eso es todo lo que hace falta para quitar las dos letras que espantan: SM.

Lo que ha entrado y lo que no

Cada plato tiene su interruptor. El que hoy no hay se apaga y desaparece; mañana se enciende.

Y no se borra: la ficha con su descripción, sus alérgenos y su precio se queda esperando. En una casa de producto eso pasa a diario y es la función que más se usa.

Las raciones, que aquí importan

Ración, media ración, tapa. Y en marisco, por kilo y por pieza. Todo eso son precios de la misma ficha, no cuatro platos.

Y el dato que evita discusiones, en la descripción corta:

«Precio por kilo · la ración son unos 300 g»

Lo que hay que contar del producto

En una casa de producto, la descripción larga es lo que justifica el precio:

  • De dónde viene. «De la lonja de Ribeira» no es lo mismo que no decir nada.
  • Cómo se hace. A la plancha, a la gallega, cocido.
  • De qué temporada es, si la tiene.

Los vinos de la tierra

Albariño, godello, ribeiro. Sección propia con copa y botella en la misma ficha, y citados en las fichas de los platos.

Es la venta cruzada más barata que hay en una casa de comidas.

Y el papel de la puerta

Sigue siendo importante: quien pasa por delante decide ahí. Sale en PDF de los mismos datos, así que se reimprime en dos minutos cuando cambian los precios y nunca dice algo distinto del móvil.

Sigue leyendo