Tiendas gourmet y ultramarinos: el catálogo que no cabe en la estantería
Doscientas referencias, la mitad en la trastienda y unos precios que se escriben a mano en etiquetas. Cómo enseñarlo entero.
Una tienda gourmet tiene más producto del que cabe a la vista, y lo que está a la vista lleva una etiqueta escrita a mano que se despega.
El catálogo entero, en un QR
Cada referencia es un producto con foto, descripción y precio. Y las secciones anidadas ordenan lo que en la estantería no cabe:
| Portada | Dentro |
|---|---|
| Conservas | Pescado · Verdura · Paté |
| Ibéricos y quesos | Jamón · Embutido · Quesos |
| Aceite y vinagre | |
| Vinos y destilados | |
| Cestas y regalo |
Lo que hay que contar de cada producto
En una tienda gourmet, la descripción es el producto. Nadie paga 14 € por una lata sin saber por qué:
- El productor, con nombre y de dónde.
- El calibre o la variedad.
- Cómo se come y con qué.
- Si es de temporada o de producción limitada.
Eso es lo que hoy explica quien atiende, veinte veces al día.
Los formatos, en una sola ficha
Unidad, pack de tres, caja. Precios de la misma ficha, no tres productos. Y la subida del proveedor se aplica en un único sitio.
Las cestas, que es el negocio de diciembre
Una cesta es un menú: un precio por la cesta y la lista de lo que lleva, sin el precio de cada producto: si saliera, el cliente se pondría a sumar.
Se montan en octubre, apagadas, y se encienden el 1 de noviembre. En enero se apagan y siguen ahí para el año siguiente.
Lo que se agota
Una tienda gourmet trabaja con partidas pequeñas. La referencia que se acaba se apaga y desaparece; cuando vuelve, se enciende.
No se borra: la ficha con su descripción y su foto —que costó escribirla— se queda.
Y el enlace, para el cliente de fuera
Si haces envíos, el enlace del catálogo en el Instagram y en el WhatsApp vale más que cualquier folleto. Y en Analytics ves qué se mira, que en una tienda es información de compra directa.
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