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Lo que ahorra de verdad una carta digital, con números y sin cuentos

No es lo del papel y los árboles. El ahorro está en las reimpresiones que no haces y en las horas que no dedicas, y se puede calcular.

Casi todo lo que se escribe sobre el ahorro de una carta digital habla de árboles. Es verdad y no convence a nadie, porque el papel de una carta no es lo que te preocupa a fin de mes.

Hagamos la cuenta de verdad.

Lo que cuesta una reimpresión

Depende del local, pero un rango típico para veinte cartas plastificadas de cuatro páginas:

Diseño o maquetación0-80 €
Impresión y plastificado90-180 €
Tu tiempo revisándola1-2 horas

Total, entre 100 y 260 € cada vez.

Cuántas veces al año

Aquí está el dato que la mayoría no ha calculado. Un restaurante que hace las cosas bien reimprime:

  • Al cambiar la carta de temporada: 2 veces.
  • Cuando suben varios precios de golpe: 1 o 2 veces.
  • Cuando entra o sale un plato importante: 1 vez.

Cuatro o cinco veces al año, o sea, entre 400 y 1.300 €.

Y ese es el restaurante que lo hace bien. El que no reimprime tiene un coste distinto y peor: la carta dice precios que no son.

Lo que no aparece en la factura

Las horas. Rehacer una carta son dos horas de alguien. Multiplicado por cinco veces al año son diez horas.

Lo que no se cambia por pereza. Este es el coste grande y no se ve. Si subir un precio implica reimprimir, no se sube. Cinco platos con el precio de hace un año, a cincuenta raciones al mes cada uno, son varios cientos de euros perdidos sin que nadie lo note.

Lo que se pide y no hay. Un plato agotado que sigue en la carta son diez conversaciones por servicio y algún cliente que se va con mala sensación.

Lo que cuesta la carta digital

Una cuota mensual, que en el sector va de 10 a 40 € según lo que incluya. Al año, entre 120 y 480 €.

Y el papel no desaparece

Sigue haciendo falta para la puerta y la terraza. La diferencia es que se imprime cuando toca —al cambiar la temporada— y no cada vez que se mueve un precio, porque el móvil ya lo dice.

La cuenta que te toca hacer a ti

Coge tu última factura de imprenta, multiplícala por las veces que reimprimiste el año pasado, y súmale las horas. Con eso decides mejor que con cualquier argumento de árboles.

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