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Varias sedes: cuándo una carta y cuándo varias

Dos locales de la misma marca pueden compartir carta o no. La respuesta depende de tres preguntas y conviene contestarlas antes de montar nada.

Cuando se abre el segundo local, aparece una pregunta que parece técnica y es de negocio: ¿una carta para los dos o una para cada uno?

Las tres preguntas que lo deciden

1. ¿Los precios son los mismos? Si el del centro cobra más que el del polígono, hacen falta precios por local.

2. ¿La carta es la misma? Si uno tiene tres platos propios, hace falta poder encender y apagar por local.

3. ¿Quién decide? Si la marca fija la carta, una sola con excepciones. Si cada local decide, dos cartas.

Lo que casi siempre es igual

Menos de lo que se cree y siempre lo mismo: descripciones, alérgenos, fotos y estructura. Todo eso se mantiene dos veces por costumbre, no por necesidad.

El principio que ordena

Un plato se crea una vez y se coloca donde haga falta. Ese principio, que dentro de una carta evita duplicados, es el mismo que sirve entre locales.

La ficha —nombre, descripción, alérgenos, foto— es una. Lo que cambia por local es el precio y si está encendido.

Con eso:

  • Corriges una descripción y se corrige en los dos.
  • Subes el precio solo donde toca.
  • Apagas en uno lo que ahí no se sirve.

Lo que pasa si se montan por separado

A los seis meses, dos cartas parecidas pero no iguales. Al año, tres, y ya nadie sabe cuál es la buena.

Es el mismo problema que tener el papel y el digital por separado, multiplicado por el número de locales.

El QR

Uno por local, porque cada uno tiene su dirección, su horario y su teléfono. Se imprimen una vez y no caducan.

Y lo que se gana al juntarlo

Cuando los dos locales llevan la carta en el mismo sitio, Analytics deja de ser una curiosidad: se puede comparar qué se mira en cada uno.

Que un plato funcione en el centro y no en el polígono es un dato de negocio, y sin la carta junta no lo tienes.

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