Blog · Digitalización

Lo que ha cambiado en las cartas digitales en estos años

De la urgencia sanitaria a una herramienta de gestión. Qué se ha quedado, qué se ha caído y qué se sigue haciendo mal.

Las cartas QR entraron en la hostelería por una urgencia sanitaria. Lo interesante es lo que ha pasado después, cuando la urgencia se acabó.

Lo que se ha quedado

El QR en la mesa como algo normal. Antes había que explicar cómo se escanea. Hoy no, y eso vale para cualquier edad.

Cambiar la carta como algo cotidiano. Es lo que más ha cambiado y lo que menos se comenta: quien se acostumbró a subir un precio en diez segundos no vuelve a la imprenta.

Los alérgenos por plato. La obligación es de 2014, pero la carta digital es lo que ha hecho que se cumpla de verdad en muchos sitios.

Lo que se ha caído

La idea de sustituir el papel. Nadie serio lo ha hecho. El papel sigue en la puerta, en la terraza y detrás de la barra.

Los PDF con QR. Se sigue viendo, pero cada vez se distingue más de una carta de verdad: no se lee en el móvil, no se puede cambiar y Google no lo entiende.

Pedir y pagar desde la mesa como algo universal. Funciona en sitios de mucho volumen y poco personal. En un local de veinte mesas con dos camareros que se saben la carta, el camarero es más rápido.

Lo que se sigue haciendo mal

Las cartas se abandonan. Es el problema número uno y no es de la herramienta: es que nadie decidió quién la mantiene. A los seis meses, precios viejos y platos que no se sirven.

Los alérgenos con «consulte con el personal». Sigue estando en la mitad de las cartas.

Fotos en todos los platos. Con foto en todo se deja de leer, y un plato con foto mala vende menos que uno sin foto.

Nadie mira los datos. La carta digital es lo primero que le dice a un hostelero qué mira su cliente, y casi nadie entra a verlo.

Lo que viene

Más automatización en lo aburrido: escribir descripciones, traducir, marcar alérgenos. Eso ya está pasando.

Y lo que no va a cambiar: que una carta sirve si dice la verdad. Todo lo demás es secundario.

Sigue leyendo