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Pescado a precio de mercado: la carta que cambia cada mañana

«SM» en la carta es una respuesta que nadie quiere dar. Cómo llevar precios que cambian con la lonja sin reimprimir nada y sin que el camarero tenga que ir a preguntar.

Hay dos letras que aparecen en casi todas las cartas de marisquería y que no le gustan a nadie: SM. Según mercado.

El motivo es honesto —el precio de la lonja cambia cada día y la carta se imprimió en marzo— pero el efecto no lo es tanto: el cliente no sabe si el percebe le va a costar treinta euros o setenta, y muchos, antes que preguntar, piden otra cosa.

El problema no es el precio variable, es el papel

Un precio que cambia cada mañana no es un problema si la carta también puede cambiar cada mañana.

En la carta digital, cambiar un precio son diez segundos desde el móvil, en Carta digital › Productos, y sale al instante. No hay que publicar nada aparte, ni esperar, ni volver a imprimir.

Así que el precio de hoy se pone hoy, con su número, y las dos letras sobran.

El pescado que hoy no ha entrado

Lo otro que pasa cada día en una casa de producto: hay lo que hay. Cada plato tiene un interruptor de publicado: apagado, sigue ahí para ti pero desaparece de la carta.

Se acabó el rodaballo → se apaga. Mañana se enciende. No se borra nada, no se vuelve a escribir la ficha, y ningún cliente pide lo que no hay.

Es la función que más se usa a diario y la que menos se explica cuando alguien contrata esto.

Lo que sí conviene decir en la ficha

Con producto fresco, la descripción larga vale su peso:

  • De dónde viene. «De la lonja de Ribeira» no es lo mismo que no decir nada.
  • Cómo se sirve. A la plancha, a la gallega, al horno.
  • Para cuántos. Un producto puede tener varios precios —ración y media ración, por pieza y por kilo— en una sola ficha.

Y el papel sigue existiendo

Nada de esto quita el papel. Hace falta para la puerta, donde el cliente decide si entra, y para quien no quiere escanear.

La diferencia es que ese papel sale de los mismos datos: se saca en PDF desde el icono de la impresora, y nunca dice un precio distinto que el móvil. Que es exactamente el problema que tiene hoy cualquier carta impresa en marzo.

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