Hay muchos restaurantes sin web, y bastantes no la necesitan. Una web de restaurante suele tener: la carta, el horario, la dirección, el teléfono y unas fotos.
Todo eso, menos una cosa, está ya en la carta digital.
Lo que la carta ya resuelve
La carta, obviamente, y siempre actualizada — que es más de lo que puede decir la mayoría de las webs de restaurante.
El horario y la dirección, en los datos de la casa.
El teléfono pulsable, que en móvil es un toque para llamar.
Las fotos de los platos, que es lo que la gente quiere ver.
Los alérgenos, que en una web casi nunca están.
Los idiomas, que en una web cuestan dinero y aquí es un botón.
Lo que no resuelve
La historia del local y el equipo. Si eso es parte de lo que vendes, hace falta un sitio donde contarlo.
Un blog, si quieres trabajar el posicionamiento a largo plazo.
Reservas propias, aunque el enlace a tu sistema puede ir dentro de la carta.
Tu propio dominio, si quieres que la dirección sea «turestaurante.com».
Dónde poner el enlace si no tienes web
En los mismos sitios donde iría la web:
- La ficha de Google, en el campo de menú y en el de sitio web.
- El Instagram, en la biografía.
- El WhatsApp Business, en el mensaje automático.
- Los carteles del local.
Lo que hay que cuidar si la carta hace de web
Quien llega desde Google no está sentado en tu mesa:
- La imagen de cabecera es tu portada. Que sea buena y tuya.
- El horario correcto, incluida la hora de cierre de cocina.
- Los precios al día.
Y una cosa a favor
Una carta digital carga más rápido que casi cualquier web de restaurante, y eso Google lo tiene en cuenta.
Muchas webs de restaurante son pesadas, con vídeo de fondo y galerías. Una carta ligera y bien escrita, con el nombre de cada plato como texto real, puede posicionar mejor que esa web.
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