Blog · Primeros pasos

Se ha acabado un plato: el gesto que más se usa y el que menos se explica

Apagar en vez de borrar. Parece un detalle y es la función que vas a usar más veces al año, y la que más conversaciones te ahorra en el turno.

De todo lo que hace una carta digital, hay una cosa que se usa todos los días y que casi nunca sale en los folletos: apagar un plato.

Apagar, no borrar

Todo —platos, secciones, menús— tiene un interruptor de publicado. Encendido, el cliente lo ve. Apagado, sigue ahí para ti pero desaparece de la carta.

Borrar es otra cosa, y no hace falta casi nunca. Un plato apagado no molesta a nadie y lo tienes listo para la semana que viene con su descripción, su precio, sus alérgenos y su foto.

Los tres casos de todos los días

Se acabó el pulpo. Lo apagas. Mañana lo enciendes. Ningún cliente lo pide, ningún camarero lo explica quince veces.

Estás montando la carta de verano. La dejas apagada mientras la haces. Nadie ve una carta a medias.

Las terrazas solo en temporada. Apagas la sección entera en octubre y la enciendes en abril.

El aviso que evita media hora de locura

Apagar una sección esconde todo lo que lleva dentro, aunque sus platos estén encendidos.

Esto es lo que más despista, y con diferencia. Si un plato no aparece en la carta y no entiendes por qué, mira antes la sección que lo contiene. Nueve de cada diez veces es eso.

Cuánto tarda de verdad

Desde el móvil, con la carta abierta: dos toques. Se puede hacer desde la barra, entre mesa y mesa.

Y sale al instante. No hay que publicar nada aparte ni esperar a nada. Si el cliente que está en la mesa 4 recarga, ya no lo ve.

Lo que esto significa para la carta

Cuando quitar y poner cuesta dos toques, cambia cómo se piensa la carta:

  • Puedes tener más platos de los que sirves cada día, y encender los que toquen.
  • Puedes probar un plato nuevo sin reimprimir nada.
  • Puedes tener la carta de invierno hecha en septiembre, apagada, esperando.

Eso, que en papel es impensable, aquí es el uso normal.

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