Desayunos y brunch: la carta que solo existe hasta la una
Un sitio que da desayunos hasta la una y comidas después tiene dos cartas. Cómo hacer que cada cliente vea la que toca sin que nadie tenga que explicarlo.
Un local que sirve desayunos hasta la una y comidas a partir de esa hora tiene dos cartas. Con papel, eso son dos juegos de cartas y alguien cambiándolas a mediodía.
Dos secciones de portada y un interruptor
Una sección de primer nivel es una carta entera: es lo que aparece al escanear. Así que «Desayunos y brunch» y «Comidas» son dos, y se encienden y apagan a su hora.
Dos toques desde la barra a la una. Y el cliente que llega a las doce y media no ve la carta de comidas ni pregunta por ella.
Lo que un brunch necesita y una comida no
Los combinados. Un brunch se vende por fórmulas, no por platos sueltos. Eso es un menú: precio para el conjunto y partes con lo que incluye —bebida, principal, dulce—.
Y dentro del menú los platos no llevan precio: el precio es el del brunch.
Las opciones. Tostada con qué, huevos de qué manera, café de qué tipo. Van en la descripción larga del plato, que es donde caben sin llenar el listado.
Lo vegano y lo sin gluten. En desayunos y brunch se pregunta más que en ninguna otra franja. Los alérgenos van marcados con su icono, y para lo que no es alérgeno están las etiquetas propias: «Vegano», «Sin gluten», «Sin lactosa».
La foto, que aquí sí importa
Un brunch se vende por Instagram y por la vista. Es de las pocas cartas donde merece la pena que todos los platos tengan foto, no solo los diez principales.
El horario, escrito
En Gestión › Ajustes › General › Datos. Y en el banner de promociones, la frase que evita la mitad de las decepciones: «Desayunos hasta las 13:00».
Escrito ahí, lo ve todo el que abre la carta.
Lo que dirá Analytics
En un brunch, las horas de consulta valen oro: si la gente abre la carta a las once desde casa, es que está decidiendo dónde ir. Eso significa que el enlace de la carta en el Instagram vale más que en la puerta.
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