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Vermuterías y bares de aperitivo: la franja de las doce a las tres

Un bar de vermut tiene una carta que solo existe unas horas y una clientela que decide en la barra. Cómo montarlo para esa franja.

Un bar de aperitivo trabaja tres horas al día con una carta muy concreta: vermut, conservas, encurtidos y cuatro cosas para picar.

Y luego, a las tres, es otro bar.

Dos cartas, un interruptor

Una sección de primer nivel es una carta entera: es lo que aparece al escanear. Así que «Aperitivo» y «Comidas» son dos, y se encienden a su hora.

Dos toques desde la barra a las doce y otros dos a las tres.

El vermut, que hay que contar

En la mayoría de las cartas es una línea: «Vermut, 3 €». Y hay margen en contarlo:

  • Cuál es, de qué casa y de dónde.
  • Si es de grifo o de botella.
  • Rojo, blanco o reserva.
  • Cómo se sirve: con hielo, naranja, aceituna.

Y si tienes tres, que se vean los tres. Con uno solo, el cliente pide «un vermut»; con tres, elige, y el que elige no suele elegir el más barato.

Las conservas, que es donde está el ticket

Una lata de mejillones de 12 € necesita explicarse. En la descripción larga: la conservera, el calibre, de dónde es el producto.

Eso es exactamente lo que separa una lata de supermercado de una que se cobra a 12 €. Y sin escribirlo, el cliente no lo sabe.

Las raciones y las medias

Precios de la misma ficha. Y en encurtidos y conservas, muchas veces también «unidad» y «ración».

Los alérgenos de las conservas

Pescado, moluscos, crustáceos, sulfitos en encurtidos y en el propio vermut. Marcados plato a plato.

El QR en la barra

En un bar de aperitivo la mitad de la clientela está de pie. El QR de la barra rinde más que el de la mesa, y es el que menos gente pone.

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