Blog · Cartas digitales

El cliente que no quiere escanear: cómo no perderlo

Hay gente que no va a sacar el móvil y tiene todo el derecho. Cómo montarlo para que no se sienta apartado ni tengas que renunciar a la carta digital.

Hay clientes que no van a escanear un QR. Por edad, por vista, porque no quieren o porque han salido a cenar precisamente para no mirar el móvil.

Y merecen la misma carta que los demás. Esto va de cómo se resuelve sin renunciar a nada.

Lo primero: tener papel siempre

No dos cartas, no un dossier: unas pocas cartas impresas detrás de la barra. Se ofrecen sin que haya que pedirlas, en cuanto se ve que la mesa no está escaneando.

Salen en PDF desde el icono de la impresora, con los mismos datos, así que dicen exactamente lo mismo.

Lo segundo: que el papel se lea

En Gestión › Ajustes › Diseño de la carta › Personalizar PDF se decide el tamaño de letra. Si tus cartas de papel son para quien no ve bien de cerca, súbelo.

Y ahí las dos columnas ayudan: una carta larga a dos columnas cabe en menos hojas y se maneja mejor.

Lo tercero: el trato

Esto no es cosa de la herramienta. Que ofrecer la carta de papel no suene a «ah, ¿no sabe usarlo?». Se deja en la mesa y ya está, como se dejaba antes.

Lo que la carta digital sigue aportando con ese cliente

Aunque no la mire:

  • El papel está al día, porque se reimprime en dos minutos cuando cambia algo.
  • Los alérgenos están completos, y el camarero puede consultarlos en su móvil en un segundo si preguntan.
  • El plato agotado ya no está en la carta digital, así que el camarero lo sabe antes de que la mesa pregunte.

Y una cosa que se olvida

En una mesa de seis, si tres escanean y tres no, todos tienen que ver los mismos precios. Que el papel y el móvil coincidan no es una cuestión de orden: es lo que evita la conversación incómoda en la mesa.

Y esa es exactamente la razón por la que el papel tiene que salir de los mismos datos, y no de un documento aparte.

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