La tentación es poner todos los idiomas disponibles. Y cada uno que se añade es trabajo que hay que mantener: cada plato nuevo hay que traducirlo y repasarlo.
Así que la pregunta no es cuántos caben, sino cuáles usa tu clientela.
Cómo saber cuáles
Mira de dónde vienen. Si tienes ficha de Google, las reseñas dicen bastante. Y el equipo de sala lo sabe mejor que ningún dato.
Mira Analytics. Los idiomas del navegador de quien abre la carta son el dato más directo que hay.
Lo que suele funcionar
Español e inglés cubren casi todo en la mayoría de España. El inglés lo usa también quien no es angloparlante pero se maneja.
Un tercero según la zona:
- Costa mediterránea: alemán o francés.
- Costa norte: francés.
- Canarias: alemán e inglés.
- Zonas de peregrinación: italiano, coreano.
Y el catalán, el gallego o el euskera donde toque, que no es una cuestión de turismo.
Lo que cuesta cada idioma
Traducir la carta entera es un botón y tarda dos minutos. Repasarla son cuarenta y cinco, y hay que repasar siempre: con los nombres propios la traducción automática se equivoca.
Y luego, cada plato nuevo hay que repasarlo en todos los idiomas.
Con dos idiomas eso es asumible. Con seis, se deja de hacer, y una carta mal traducida da peor impresión que una que solo está en español.
El idioma principal
En Gestión › Ajustes › General › Datos se marca cuál es el tuyo con «Hacer principal». Ese es el original desde el que se traduce todo.
Ojo con la confusión habitual: el idioma del panel, justo encima, es en qué idioma lo ves tú mientras trabajas. No afecta a la carta.
Lo que ve el cliente
Un selector en la carta. Y quien llega con el móvil configurado en inglés la ve en inglés sin tocar nada — que es lo que de verdad hace que se use.
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