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La carta y el escandallo: poner arriba lo que deja dinero

Sabes lo que te cuesta cada plato. La carta es donde ese dato se convierte en margen, y en la mayoría de los sitios no se cruzan nunca.

Casi todos los locales tienen el escandallo hecho, aunque sea a ojo. Y casi ninguno lo cruza con la carta.

Ese cruce es donde está el dinero.

El cruce que hay que hacer

Coge dos listas:

  1. Tus platos ordenados por margen (lo que te queda después del coste).
  2. Los platos ordenados por consultas, de Analytics.

Y móntalas en una tabla de cuatro casillas:

MargenSe miraQué hacer
AltoMuchoNada. Es tu plato estrella. Protégelo.
AltoPocoSúbelo de sitio. Es donde está el dinero fácil.
BajoMuchoSube el precio o mejora el margen. Se vende solo.
BajoPocoFuera de la carta. Solo añade merma.

La segunda fila es la que más rinde y la que nadie mira.

Cómo se sube un plato de sitio

Se arrastra. Cinco segundos, y se guarda solo.

Los tres primeros de cada sección se llevan la mayoría de los pedidos, así que mover un plato del puesto siete al dos es la acción más barata que existe para cambiar el margen del mes.

El plato ancla

Un plato caro arriba hace que los demás parezcan razonables, aunque no se venda ninguno. No es un truco: sin referencia, el precio se juzga en abstracto.

Y cuando sube un proveedor

En digital, subir un precio cuesta diez segundos. Así que el escandallo puede repercutirse el día que cambia, no en la próxima reimpresión.

Cinco platos con el precio de hace un año, a cincuenta raciones al mes cada uno, son varios cientos de euros que se pierden sin que nadie lo note. Ese es el coste real de una carta que no se puede cambiar.

Un aviso

Nada de esto funciona si la carta está desfasada. Antes de optimizar márgenes, que los precios digan la verdad.

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