Con carta de papel, meter un plato nuevo significaba esperar a la próxima reimpresión. Así que las ideas se acumulaban y salían todas de golpe dos veces al año.
En digital se puede hacer al revés: uno cada vez, probado.
Cómo se prueba un plato
1. Créalo y colócalo bien. No al final de la sección: entre los tres primeros. Si lo pones abajo, no vas a saber si no funciona o si nadie lo ha visto.
2. Escríbele la descripción larga. Un plato nuevo es justo el que nadie conoce, así que necesita explicación.
3. Anúncialo en el banner una semana. Una línea, con el nombre y el precio.
4. Déjalo dos semanas sin tocar nada más. Un cambio cada vez.
5. Mira Analytics. Cuántas veces se ha abierto comparado con los de al lado.
Cómo se lee el resultado
| Se mira | Se vende | Qué significa |
|---|---|---|
| Sí | Sí | Se queda. |
| Sí | No | Interesa pero no convence: precio o descripción. |
| No | — | No lo está viendo nadie. Súbelo o mejora el nombre. |
Esa tercera fila es importante: antes de descartar un plato, asegúrate de que se ha visto.
Si no funciona
Se apaga. No se borra. La ficha se queda escrita con su descripción, sus alérgenos y su foto, por si vuelve en otra temporada o con otro precio.
En papel, un plato que no funciona se aguanta hasta la siguiente reimpresión. Aquí, dos toques.
Lo que permite esta forma de trabajar
Probar muchas más cosas. Un plato al mes, medido, son doce pruebas al año en vez de dos cambios de carta a ciegas.
Y a los dos años, un catálogo de platos apagados que ya sabes cuáles funcionaron y cuáles no.
Un aviso
No pruebes dos platos a la vez en la misma sección. Si los dos suben, no vas a saber cuál tiró del otro.
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