Antes, ver la carta del restaurante de enfrente era entrar y pedir. Ahora está a un clic, en su ficha de Google.
Merece la pena mirarla, y no para copiar platos.
1. Los precios de lo que tú también tienes
No la carta entera: los cinco o seis platos que coinciden. Si tu croqueta está a 9 € y la suya a 12, ahí hay margen que no estás cogiendo.
Y al revés: si la tuya está muy por encima, más te vale que la descripción explique por qué.
2. Qué tienen que tú no
No para copiarlo: para saber qué está pidiendo la gente de tu zona. Si tres sitios cerca tienen una opción vegana decente y tú no, eso es clientela que se va.
3. Cómo describen lo caro
Los platos de más precio de una carta ajena dicen cómo justifican ese precio. Si el suyo de 28 € tiene cuatro líneas contando el productor y el tuyo de 26 € no tiene ninguna, ya sabes qué te falta.
4. Cómo está ordenada
Cuántas secciones, cuántos platos por sección, qué han puesto arriba. Lo que pongan primero es lo que quieren vender.
5. Qué NO tienen
Esto es lo más útil y lo que nadie mira. Si ninguna carta de tu zona tiene los alérgenos bien marcados, o el tiempo de espera escrito, o descripciones de verdad, ahí tienes una diferencia barata.
Lo que no hay que copiar nunca
La estructura entera. Una carta es de un sitio: refleja su cocina, su clientela y su forma de trabajar. Copiada, no encaja y se nota.
Y los precios sin más. Su escandallo no es el tuyo. Copiar un precio sin saber qué hay detrás es la forma más rápida de trabajar gratis.
Y una cosa que puedes hacer con la tuya
Si tu carta está bien montada y la suya es un PDF que no se lee en el móvil, eso es una ventaja que se nota en cada búsqueda de Google.
No hace falta tener mejor cocina para ganar esa comparación: basta con que la tuya se pueda leer.
Sigue leyendo
Marketing
Sacar un plato nuevo: cómo se prueba sin arriesgar
Antes había que esperar a la próxima carta. Ahora un plato nuevo se puede probar dos semanas y quitarlo si no funciona, con datos.
Producto
Contar de dónde viene el producto: lo que más vende y menos se escribe
Compras bien y no lo cuentas. El nombre del productor en la descripción de un plato hace más por el precio que cualquier adjetivo.
Producto
La carta y el escandallo: poner arriba lo que deja dinero
Sabes lo que te cuesta cada plato. La carta es donde ese dato se convierte en margen, y en la mayoría de los sitios no se cruzan nunca.
Marketing
El cliente de siempre: lo que le molesta de una carta que cambia
Que la carta se pueda cambiar todo el tiempo tiene un riesgo: el cliente habitual pierde sus referencias. Cómo cambiar sin perderlos.
