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El tiempo de espera: el dato que evita más quejas que cualquier otro

Casi nadie se enfada porque un plato tarde. Se enfada porque no le avisaron. Y ese aviso cabe en once palabras de la descripción corta.

De las reseñas de una estrella que hablan de la espera, casi ninguna dice «tardó mucho». Dicen «tardó mucho y nadie nos avisó».

La diferencia entre las dos frases cabe en la carta.

Once palabras en la descripción corta

La descripción corta se lee en el listado, sin abrir nada. Ahí:

«Se hace al momento · 40 minutos»

O:

«Al horno de leña, 90 min · se recomienda encargar»

Con eso, quien tiene prisa pide otra cosa y quien tiene tiempo lo pide sabiendo. Nadie se enfada.

Dónde hace más falta

  • Arroces y paellas. Es el caso clásico.
  • Asados y todo lo que va al horno.
  • Cortes grandes y carnes de maduración.
  • Postres al momento: el soufflé, la torrija caliente.
  • Cualquier cosa que se encargue con antelación.

El aviso general, arriba

Si media carta va al momento, no hace falta repetirlo en cada plato: va en el banner de promociones, lo primero que se ve al abrir la carta.

«Nuestros arroces se hacen al momento: 40 minutos»

Lo ve todo el que abre la carta, incluida la mesa que acaba de sentarse con prisa.

Lo que gana la sala

El camarero deja de decirlo veinte veces por turno. Y cuando lo dice, es para confirmar algo que la mesa ya sabía, no para dar una mala noticia.

Lo que gana el ticket

Esto es lo que no se espera: poner el tiempo sube la venta de esos platos, no la baja.

Un plato que tarda cuarenta minutos y lo dice transmite que se hace al momento. Uno que tarda cuarenta minutos y no lo dice transmite que la cocina va mal.

Y para lo que se encarga

Si un plato se encarga con veinticuatro horas, además del aviso en la ficha conviene que se pueda contactar desde la carta: el teléfono pulsable, en los datos de la casa.

Quien lee «se encarga con 24 h» y quiere encargarlo tiene que poder llamar en ese momento, no buscar el número.

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