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Lo que no hay que poner en la carta digital

Se puede meter todo, y por eso se mete de más. Seis cosas que están en muchas cartas y que solo hacen que se lea peor.

Una carta digital no tiene el límite del papel, así que se puede meter todo. Y ese es justo el problema: se mete de más.

Seis cosas que están en muchas cartas y que estorban.

1. El texto de bienvenida

«Bienvenidos a nuestro restaurante, donde la tradición se une a la innovación…». Ocupa la primera pantalla, que es la que decide el pedido, y no lo lee nadie.

Si tienes algo que contar, va en una sección propia al final, no arriba.

2. La historia del local en la portada

Interesa a quien ya está sentado y ha terminado. No a quien está eligiendo.

3. La foto de archivo de cabecera

Si la imagen de cabecera es una foto de banco de imágenes de una mesa cualquiera, está ocupando el mejor sitio de la carta sin aportar nada. Mejor sin imagen que con una que podría ser de cualquier restaurante del mundo.

4. Todos los platos con foto

Con foto en todo, se deja de leer los nombres y la carta se convierte en una galería. Doce fotos bien puestas venden más que ochenta.

Y un plato con foto mala vende menos que uno sin foto.

5. Los avisos legales arriba

«Precios con IVA incluido», «consulte alérgenos», «no nos hacemos responsables». Todo eso va abajo o en la sección de información. Arriba resta.

6. Secciones de veinte platos

No se leen: se ojean. Y lo que se ojea se decide por precio. Pártela en tres de siete.

Y una que sí parece que sobra y no sobra

El horario y el teléfono. Parecen redundantes cuando el cliente está sentado en la mesa. Pero la mitad de las visitas a tu carta vienen de fuera —Google, Instagram, un WhatsApp— y esa gente está decidiendo si ir.

Para ellos, el horario y el teléfono pulsable son lo más importante de la carta.

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