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Y si el cliente no tiene cobertura: qué pasa de verdad

Es la objeción número uno contra el QR y tiene parte de razón. Qué se puede hacer, qué no, y por qué el papel no desaparece de ningún local serio.

«¿Y si el cliente no tiene cobertura?» Es la primera objeción de casi todo el mundo, y tiene parte de razón. Vamos con la respuesta honesta.

Cuándo pasa de verdad

Menos de lo que se dice, pero pasa:

  • Sótanos y bodegas. Es el caso real.
  • Zonas rurales con mala cobertura.
  • Locales con paredes gruesas de piedra.
  • Turistas sin datos, que es más frecuente de lo que parece.

Lo primero: el wifi

Si tienes wifi para clientes y no está a la vista, estás perdiendo la mitad de los escaneos. La contraseña, en la misma pegatina del QR.

Y si no tienes wifi para clientes en un local con mala cobertura, eso es lo primero que hay que arreglar. Cuesta menos que una tirada de cartas.

Lo segundo: el papel, que no se va

Este es el punto donde conviene no vender humo. Ningún local serio ha tirado el papel, y no debería:

  • Para la puerta.
  • Para la terraza al sol, donde una pantalla no se ve.
  • Para quien no quiere escanear, que sigue habiendo y seguirá.
  • Y para el sótano sin cobertura.

Lo que cambia no es que desaparezca el papel: es que sale de los mismos datos y por tanto nunca dice un precio distinto que el móvil.

Lo que sí resuelve la carga rápida

Una carta digital bien hecha pesa poco y carga con muy poca señal. Un PDF de ocho megas, no. Si la objeción de la cobertura te la pone alguien que tiene un PDF colgado, la objeción es contra el PDF.

Y una cosa que nadie cuenta

Una vez cargada, la carta se queda en el navegador del cliente mientras no cierre la pestaña. Así que la mala cobertura afecta al primer segundo, no a los veinte minutos siguientes mirándola.

La respuesta corta

Ten las dos. QR en la mesa y papel en la puerta y la terraza. Y que el papel se imprima del mismo sitio, porque el problema de tener dos cartas nunca fue tenerlas: fue mantenerlas por separado.

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