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Nadie escanea tu QR: siete causas, por orden de probabilidad

Las visitas están muy por debajo de los comensales. Casi nunca es del cliente: es del cartel, de dónde está o de qué pone al lado.

Miras Analytics, sirves ochenta comidas al día y la carta se abre quince veces. Algo falla, y casi nunca es que la gente no sepa escanear.

Siete causas, por orden de lo que nos encontramos.

1. Está tapado

El cesto del pan, el servilletero, el aceite. Si el QR está en una esquina de la mesa, a la hora de comer está debajo de algo.

Al centro y de pie, en un soporte en ángulo.

2. Es demasiado pequeño

La regla: el QR mide al menos 1/10 de la distancia desde la que se escanea. En una mesa, a treinta centímetros, eso son tres o cuatro centímetros. Muchas pegatinas van a dos.

3. Está en un material brillante

El plástico laminado brillante refleja la luz del techo justo encima del código. En material mate se escanea siempre.

4. No pone nada al lado

Un código a secas no invita. Una frase —«Mira la carta», «Carta y alérgenos»— multiplica los escaneos.

5. Está sucio o rayado

Las pegatinas de mesa duran meses, no años. Se manchan de grasa y se rayan. Repásalas: si tú no lo escaneas a la primera, el cliente tampoco.

6. No hay wifi y hay poca cobertura

Si el local es un sótano o tiene paredes gruesas, el problema no es el QR. Wifi para clientes, con la contraseña en la misma pegatina.

7. El camarero llega antes

Esta es la que menos se piensa y pasa mucho: si el camarero deja la carta de papel en la mesa a los diez segundos, nadie escanea nada.

No es un problema: es una decisión. Pero conviene saber que es esa, y no el QR.

Cómo comprobarlo en cinco minutos

Siéntate en tres mesas distintas, a la hora de comer, con la luz que hay, y escanea con tu móvil. Si tú tardas más de dos segundos en cualquiera de las tres, ahí está la respuesta.

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