Coctelerías y bares de copas: la carta que cambia cuando se apagan las luces
Un bar que a las siete sirve vermut y a la una cócteles de autor no tiene una carta, tiene dos. Cómo montarlas y pasar de una a otra con un interruptor.
Una coctelería de autor tiene un problema que un restaurante no tiene: el local no es el mismo a las siete que a la una. A las siete hay luz, gente que sale del trabajo y vermut. A la una hay penumbra, música alta y cócteles de doce euros.
Con carta de papel, o imprimes dos o pones una que sirve regular para las dos cosas.
Dos cartas, un solo QR
Una sección de primer nivel es una carta entera: es lo que aparece en la portada al escanear. Así que se montan las dos —«Tarde» y «Coctelería»— y se enciende la que toque con su interruptor.
Pasar de una a otra son diez segundos desde el móvil de la barra, y el código impreso en las mesas es el mismo siempre.
Lo que un cóctel necesita y un plato no
La descripción larga
Un cóctel de autor es medio nombre y media historia. «Trapecista» no dice nada; «gin, licor de violetas, cítricos y un ahumado de romero» sí. La descripción corta va en el listado y la larga solo al abrir la ficha: ahí cabe contar de dónde sale el nombre sin llenar la pantalla.
La foto
En comida la foto es opcional. En coctelería no: media venta entra por la vista. Cada producto lleva la suya.
Los alérgenos, también aquí
Frutos secos en un orgeat, lácteos en un flip, gluten en una cerveza. Están en la misma lista oficial y se marcan igual, con su icono.
Y esto en un bar de copas importa más que en un comedor, porque preguntar por alérgenos gritando por encima de la música no funciona: o está escrito, o nadie se entera.
La copa y la botella
Un producto puede tener varios precios. La misma ginebra vale para «copa» y para «botella» sin duplicar la ficha, y si sube el precio, sube en los dos sitios a la vez. Eso es justo lo que evita que se queden precios viejos por ahí.
Y el ambiente
Un local con una ambientación fuerte no puede servir una carta blanca de formulario. En Gestión › Ajustes › Diseño de la carta se cambian el fondo, la tipografía, los colores de los títulos y la imagen de cabecera.
Es lo que hace que quien escanea siga estando en tu local y no en una pantalla cualquiera.
Al día siguiente
En Gestión › Analytics ves qué cócteles se abrieron más. Y lo que se mira mucho pero se vende poco es la conversación más útil que vas a tener con tu barman esta semana: casi siempre no es el cóctel, es cómo está contado o dónde está colocado en la carta.
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