El precio del menú del día es el número que más se mira de toda tu carta. El cliente habitual lo sabe de memoria y nota la subida al céntimo.
Por eso conviene tocarlo con criterio.
Antes de subirlo: tres cosas
1. Mira qué platos del menú te cuestan más. Si el menú tiene ocho segundos y dos son caros, se pueden rotar menos.
2. Mira qué se pide. En un menú, la gente pide dos o tres de los ocho. Los otros cinco añaden merma sin vender. Reducir la oferta del menú de ocho a cinco baja el coste sin que nadie lo note.
3. Mira si el problema es la bebida. Muchos menús pierden en la bebida incluida, no en la comida.
Cuándo subirlo
No en enero. Es cuando más se nota y cuando el cliente está más sensible.
Sí al cambiar de temporada, junto con un cambio visible en los platos. Un menú que sube y además tiene platos nuevos se percibe distinto que uno que solo sube.
Cuánto
Medio euro se nota menos que se piensa. Un euro se comenta. Dos euros de golpe hacen que alguien pruebe el sitio de al lado.
Y más vale medio euro dos veces al año que un euro y medio de golpe, que es lo que pasa cuando se aguanta.
Lo que la carta digital cambia aquí
Que se puede subir cuando toca, no cuando se reimprime. Y que el papel del escaparate se reimprime en dos minutos con el precio nuevo, así que nunca hay un cartel diciendo el precio viejo.
Eso, que suena a detalle, es lo que evita la discusión más incómoda: el cliente que ha entrado por el cartel de 13 € y paga 14 €.
Y el aviso
Si subes, que el cartel de la puerta, la carta del móvil y lo que cobra la caja digan lo mismo el mismo día.
Como el PDF sale de los mismos datos, eso es reimprimir el cartel. Diez minutos.
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