En un restaurante hay una carta y un menú del día. En un hotel hay eso, y además el desayuno, la carta de habitaciones, la de la piscina en verano, los tratamientos del spa, las excursiones que se organizan y los horarios de cada cosa.
Casi todos lo resuelven igual: un dossier plastificado en la habitación que nadie actualiza, un cartel en el ascensor y un recepcionista explicándolo veinte veces al día.
La carta de un hotel no es una lista, es un árbol
Una sección de primer nivel es una carta entera: es lo que le aparece al huésped en la portada al escanear. Y dentro de cada una van subsecciones, y dentro de esas, otras, sin límite.
Para un hotel eso se traduce en algo así:
| Sección de portada | Lo que lleva dentro |
|---|---|
| Desayunos | Bufé · A la carta · Especiales |
| Restaurante | Entrantes · Arroces · Carnes · Postres |
| En tu habitación | Todo el día · Solo noche |
| Piscina y terraza | Picoteo · Cócteles · Helados |
| Spa | Masajes · Faciales · Circuitos |
| Actividades | Excursiones · Alquiler de bicis |
Un solo QR, el mismo en la habitación, en el ascensor y en la mesa. El huésped elige.
Lo que resuelve de verdad
Los horarios
El room service no da lo mismo a las dos de la tarde que a las once de la noche. Cada sección se apaga y se enciende con un interruptor, así que al cerrar la cocina se apaga «Restaurante» y se queda «En tu habitación». Diez segundos desde el móvil de recepción.
Y ojo con esto, que es lo que más despista: apagar una sección esconde todo lo que lleva dentro, aunque sus platos estén encendidos. Si algo no aparece y no entiendes por qué, mira antes la sección.
Lo que no es comida
Un masaje, un circuito termal o una excursión son, para la carta, exactamente lo mismo que un plato: tienen nombre, descripción, foto y precio. Se crean igual.
Y como un producto puede tener varios precios —60 y 90 minutos, adulto y niño—, no hace falta duplicar la ficha ni mantener dos.
El idioma
Un hotel de costa recibe gente en cinco idiomas, y ahí esto no es un extra: es media jornada del recepcionista. Con los idiomas contratados, cada huésped ve la carta en el suyo sin preguntar a nadie.
Saber qué se mira
En Gestión › Analytics ves cuántas veces se abre y qué se consulta más. En un hotel eso dice cosas que no se ven desde recepción: si el spa se mira mucho y se reserva poco, el problema está en el precio o en cómo está explicado, no en que nadie sepa que existe.
El detalle que más se agradece
El QR no caduca y no cambia. Un hotel imprime señalética para trescientas habitaciones: eso se hace una vez.
Luego cambias el desayuno de temporada, subes precios en agosto y quitas las excursiones en invierno. Los trescientos códigos siguen llevando al sitio correcto.
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