El QR de tu restaurante: qué formato pedir en la imprenta y dónde colocarlo
El 90% de los QR que se ven mal en las mesas se imprimieron desde un JPG. Esta es la guía corta: qué archivo pedir, de qué tamaño y en qué sitio del local funciona de verdad.
Un QR mal impreso no es un problema estético: es una carta que no se abre. Y como el cliente no va a decírtelo —simplemente llama al camarero— puedes pasarte meses sin enterarte.
Qué archivo mandar a la imprenta
Esta es la parte que más se falla, y la más fácil de arreglar.
| Formato | Para qué sirve | Para qué NO |
|---|---|---|
| SVG | Imprenta, cualquier tamaño | — |
| Imprenta, cualquier tamaño | — | |
| PNG | WhatsApp, redes, correo | Cualquier cosa impresa grande |
| JPG | WhatsApp, redes | Impresión: además comprime y ensucia los bordes |
El SVG y el PDF son vectoriales: no tienen píxeles, se dibujan. Da igual que el QR salga de tres centímetros en una pegatina o de medio metro en un cartel, se ve perfecto.
El PNG y el JPG son mapas de píxeles. Ampliados, se pixelan, y un QR con los bordes dentados es un QR que la cámara tarda más en leer o directamente no lee.
Si la imprenta te dice que «con el PNG vale», pídele el SVG igual. No cuesta nada y te ahorra tener que reimprimir.
De qué tamaño
La regla que funciona en la práctica: el QR tiene que medir al menos 1/10 de la distancia desde la que se va a escanear.
- Pegatina de mesa (se escanea a 30 cm) → 3 cm mínimo, 4 cm cómodo.
- Carta de mesa o mantel individual (a 40 cm) → 4 cm.
- Cartel de la puerta (a 1,5 m) → 15 cm.
- Cartel de terraza o pared (a 3 m) → 30 cm.
Y deja margen blanco alrededor, al menos el ancho de cuatro módulos del propio código. Un QR pegado al borde de un rótulo de colores es mucho más difícil de leer de lo que parece.
Dónde ponerlo dentro del local
Aquí es donde se gana o se pierde, más que en el diseño.
En la mesa, siempre
Es el sitio evidente y el que más se usa. Dos avisos:
- En el centro, no en la esquina. En la esquina acaba tapado por el cesto del pan.
- De pie, no plano. Un soporte en ángulo se escanea sin que nadie tenga que levantarse ni girar el móvil. Una pegatina plana en la mesa obliga a inclinarse encima.
En la puerta
El cartel de la puerta hace un trabajo distinto: no es para pedir, es para decidir si entrar. Alguien que pasa por delante mira los precios antes de sentarse. Si ahí solo hay un cartel de «Menú del día 14 €», estás perdiendo a quien quería saber qué lleva.
En la barra
Para quien toma algo de pie y no va a sentarse. Es el punto que más se olvida y el que más sorprende cuando se mira en las estadísticas.
Donde NO ponerlo
- Detrás de cristal con reflejo. El escaparate con sol de frente no se escanea.
- En vertical a más de dos metros de altura. El móvil tiene que apuntar hacia arriba y la cámara pierde el enfoque.
- Sobre superficies muy brillantes. El plástico laminado brillante refleja la luz del techo justo encima del código.
Un QR, para siempre
Esto conviene decirlo claro porque genera muchas dudas: el QR no caduca y no cambia. Apunta a la dirección de tu carta, y esa dirección es siempre la misma.
Puedes cambiar todos los platos, todos los precios, el nombre de las secciones, añadir un idioma o rehacer la carta entera. El código impreso sigue valiendo. Se imprime una vez.
Eso significa que sí merece la pena gastarse algo en el soporte: un metacrilato decente dura años, y la alternativa —pegatinas que se despegan y se manchan— acaba costando más.
Comprobación final antes de imprimir 200
Antes de mandar la tirada, haz esto:
- Imprime uno en una hoja normal, al tamaño real.
- Escanéalo con dos móviles distintos, uno Android y uno iPhone.
- Escanéalo con la luz del local, no con la de tu casa.
- Comprueba que llega a la carta y no a un error.
Cinco minutos que evitan tirar doscientas pegatinas.
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