Blog · Diseño

Cuántas fotos poner en la carta (no son todas)

Una carta con foto en todos los platos se lee peor que una con doce. Cuáles merecen la pena y por qué un plato con foto mala vende menos que uno sin foto.

La primera reacción al montar una carta digital es querer foto en todos los platos. Es un error, y por dos motivos distintos.

El primero: se lee peor

Con foto en todo, la carta se convierte en una galería. El cliente baja pasando imágenes y deja de leer los nombres, que es donde está la información.

Una carta con doce fotos bien puestas se lee mejor y vende más que una con ochenta.

El segundo: no todos los platos salen bien

Un arroz sale bien. Una tabla de ibéricos sale bien. Unas croquetas, bien. Un guiso marrón en cazuela, mal. Una crema, mal. Un plato de cuchara, casi siempre mal.

Y esto es lo importante: un plato con foto mala vende menos que uno sin foto. Sin foto, el cliente se imagina algo bueno. Con foto mala, ya sabe que no lo es.

Cuáles hacer

Por orden de rentabilidad del esfuerzo:

  1. Los cinco que más vendes. Confirman la decisión de quien ya iba a pedirlos y suben el ticket cuando quien dudaba los ve.
  2. Los tres que más margen te dejan. Aquí la foto trabaja de verdad.
  3. Los que nadie entiende por el nombre. Un plato de cocina de fuera, un corte poco conocido, algo con nombre de la casa.
  4. Los postres. Se piden por la vista más que ninguna otra sección.

Con esas doce o quince, la carta ya está trabajando.

Y las que no

  • Los platos que no salen bien. Mejor una buena descripción.
  • Las bebidas, salvo cócteles.
  • Los platos de una sección que ya tiene cuatro fotos: si todos los de la sección la llevan, ninguno destaca.

Que todas se parezcan

Misma luz, mismo fondo, mismo ángulo por tipo de plato. Doce fotos iguales de estilo se ven cuidadas; cinco muy buenas y siete de móvil con flash se ven peor que ninguna.

Por eso conviene hacerlas todas el mismo día, con luz de ventana y antes de abrir.

Sigue leyendo

Diseño

Bares de copas: la carta que se lee a oscuras

Con poca luz, una carta de papel no se lee y una pantalla sí. Es el único sitio donde lo digital gana claramente, y hay que montarlo pensando en eso.

· 2 min