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Seis cosas en la carta que hacen que alguien se levante y se vaya

No son errores de diseño: son cosas que el cliente lee como una señal. Y todas se arreglan en diez minutos.

Hay detalles en una carta que no molestan: espantan. La gente no se queja de ellos, simplemente decide otra cosa.

1. «Consultar precio»

En una carta, «consultar» se lee como «caro y no quiero decírtelo». Si el precio cambia cada día, pon el de hoy: cambiarlo cuesta diez segundos.

2. Los precios sin actualizar

Que la carta diga 12 € y la cuenta ponga 12,50 € es la peor forma de empezar la relación. Y no se te va a quejar: se va a ir pensando que le has intentado colar algo.

3. Un plato que no está

«Eso hoy no lo tenemos» dicho tres veces en la misma mesa. Se arregla con un interruptor y dos toques.

4. Los alérgenos que no están

Para una persona con alergia, «consulte con el personal» significa preguntar delante de toda la mesa y fiarse de un camarero con prisa. Muchos, en vez de eso, piden lo aburrido o eligen otro sitio.

Marcados plato a plato, esa persona decide sola y en paz.

5. La carta que no se lee en el móvil

Si hay que hacer zoom y arrastrar, la mitad la cierra. Un PDF de A4 con un QR delante es exactamente eso.

6. La sección de veinte platos

No se lee: se ojea, y lo que se ojea se decide por precio. Partirla en tres de siete no es cosmética: cambia lo que se pide.

Lo que tienen en común

Ninguno es un problema de diseño ni de gusto. Los seis son información que no está o que no es verdad.

Y los seis se arreglan en diez minutos con la carta abierta en el móvil.

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