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La carta no es una lista: es tu mejor comercial

Está delante de cada cliente, no se cansa y no se olvida de ofrecer. La mayoría de las cartas están escritas como un inventario y no como una herramienta de venta.

Una carta está delante de todos tus clientes, sin excepción, durante los minutos en que deciden cuánto se van a gastar.

Ningún camarero tiene ese acceso. Y aun así, la mayoría de las cartas están escritas como un inventario del almacén.

Lo que hace una carta escrita para vender

Ordena por lo que te interesa, no alfabéticamente ni por familias. Los tres primeros de cada sección se llevan la mayoría de los pedidos.

Explica lo caro y no lo barato. Un plato de 28 € necesita cinco líneas de descripción larga. Uno de 9 € no necesita ninguna.

Recomienda. «Bien con nuestro albariño» dentro de la ficha de un plato es venta cruzada que funciona sin que el camarero tenga que acordarse.

Pone referencias. Un plato caro arriba hace que los de debajo parezcan razonables, aunque no se venda ninguno.

Elimina la fricción. El tiempo de espera escrito, para cuántos es, si se puede adaptar. Cada duda no resuelta es un pedido más barato.

Lo que hace una carta escrita como inventario

  • Ordena por familias de producto.
  • Describe con los ingredientes.
  • Trata igual al plato de 9 € y al de 28 €.
  • Deja las dudas para el camarero.

El cambio que más rinde

No es rehacerla entera. Es coger los cinco platos de más margen y:

  1. Subirlos al principio de su sección.
  2. Escribirles una descripción larga de verdad.
  3. Ponerles foto si salen bien.
  4. Citar en cada uno con qué vino van.

Cuatro cosas, cinco platos, una tarde.

Y medirlo

En Analytics, esos cinco platos dentro de tres semanas. Si suben de consultas, funcionó. Si no, el problema está en el precio y no en la carta.

Eso, que con papel es imposible saber, aquí se mira en cinco minutos.

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