El QR de la mesa solo funciona con quien ya está sentado. Pero tu carta es una página web con su dirección, y esa dirección se puede mandar.
Ahí está la mitad del valor que casi nadie usa.
Los cinco sitios donde ponerla hoy
1. La ficha de Google de tu negocio
En el campo de menú. Tiene su propia guía, porque la ficha da para mucho más que el enlace: la ficha de Google de tu restaurante.
2. El Instagram
En el enlace de la biografía, o en el enlace agrupador que uses. Y en las historias, cuando enseñes un plato: quien lo ve quiere saber cuánto vale.
3. WhatsApp Business
En el mensaje de bienvenida automático. Alguien escribe para preguntar por una reserva y lo primero que recibe es la carta.
Y en el estado, cuando cambie el menú del día.
4. El pie de tus correos
Si mandas presupuestos o confirmaciones de reserva, el enlace ahí no cuesta nada.
5. La bolsa del pedido para llevar
Una pegatina con el QR y la dirección. Convierte a un cliente de plataforma en uno que la próxima vez te llama a ti — y ahí no hay comisión.
Lo que gana frente a mandar un PDF
- Se lee en el móvil sin hacer zoom.
- Dice lo de hoy. Un PDF que mandaste hace un mes sigue con los precios de hace un mes.
- Se reenvía dentro de un grupo sin descargar nada.
- Sabes que se abre. En Analytics ves las visitas, y ahí se distingue el pico de las horas de comida del que viene de fuera.
Tres mensajes que puedes dejar preparados
La mayoría de los negocios responden a mano las mismas preguntas una y otra vez. En WhatsApp Business se pueden guardar respuestas rápidas, y estas tres resuelven buena parte del día:
- «¿Qué tenéis hoy?» → «Aquí tienes la carta de hoy, con precios: [enlace]. El menú del día está arriba del todo.»
- «¿Tenéis algo sin gluten?» → «En la carta cada plato tiene marcados sus alérgenos, y puedes filtrar los que no lleven gluten: [enlace]. Si tienes cualquier duda, dínoslo al reservar.»
- «Somos un grupo de doce» → «Para grupos tenemos estos menús cerrados: [enlace]. Dinos fecha y hora y te lo confirmamos.»
El enlace es siempre el mismo. Lo que cambia es la frase que lo acompaña.
Cuándo compartirla y cuándo no
Compartir la carta funciona cuando hay algo nuevo: el menú de temporada, un plato que entra, las jornadas de un producto. Mandarla cada semana sin novedades a la lista de difusión es la manera más rápida de que te silencien. Una vez al mes con algo que contar rinde más que cuatro sin nada.
Y en los grupos de WhatsApp de clientes, si los tienes, mejor que lo comparta otro. La carta reenviada por un cliente a su grupo de amigos vale más que cualquier mensaje del restaurante.
Sigue leyendo
Marketing
Cómo sube el ticket medio solo por ordenar bien la carta
El orden de los platos vende más que las fotos. Dónde poner lo que te interesa, por qué los primeros tres de cada sección se llevan todo y qué te dicen las visitas.
Marketing
Traducir la carta al inglés: siete cosas que salen mal siempre
La traducción automática es buena con las frases y mala con la comida. Los siete errores que se repiten en todas las cartas y cómo se arreglan.
Marketing
Reservas: lo que la carta puede hacer y lo que no
Una carta digital no es un sistema de reservas y no debería fingir que lo es. Qué sí resuelve y cómo se conectan las dos cosas sin liarlo.
Marketing
Promociones y eventos: avisar dentro de la carta, no en un cartel
El cliente ya tiene la carta abierta en la mano. Es el único momento del servicio en que te está mirando a ti y no al móvil: aprovéchalo.
